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25 de octubre de 2026
Ventilación e instalaciones de salubridad en módulos prefabricados: qué dice el CTE
25 de octubre de 2026Una casa puede tener una estructura impecable y aun así ser un mal sitio para vivir si acumula humedad, huele a cerrado o el desagüe devuelve olores. De eso se ocupa el CTE DB-HS, el Documento Básico de Salubridad del Código Técnico de la Edificación. Fija lo que debe cumplir cualquier edificio para que el aire, el agua y la humedad no pongan en riesgo la salud de quien vive o trabaja dentro. Aquí tienes qué exige cada una de sus seis secciones y cómo se comprueba en un proyecto real, con la normativa vigente a octubre de 2026.
Qué es el CTE DB-HS y por qué importa la salubridad en edificios
El Código Técnico de la Edificación se organiza en documentos básicos, cada uno dedicado a un requisito. El DB-HS cubre la salubridad: reducir a límites aceptables el riesgo de que los usuarios sufran molestias o enfermedades por cómo se ha proyectado, construido o mantenido el edificio. También busca evitar que el propio edificio se deteriore o contamine su entorno inmediato.
Dicho de forma más cotidiana, el DB-HS responde a preguntas muy concretas. ¿Entrará agua del terreno por la solera? ¿Se renueva el aire de los dormitorios mientras duermes? ¿Llega el agua al grifo con presión suficiente? ¿Adónde van las aguas sucias? Junto con el DB-SUA, forma el núcleo de lo que entendemos por una vivienda habitable y accesible según el CTE.
Es de obligado cumplimiento en obra nueva, y en las reformas se aplica según el alcance de la intervención. Da igual el sistema constructivo: una vivienda de ladrillo, una de steel frame y un módulo prefabricado de acero tienen que cumplir las mismas exigencias. Lo que cambia es la forma de resolverlas.
Las seis secciones del DB-HS de un vistazo
El documento se divide en seis exigencias básicas, de HS 1 a HS 6. La última, dedicada al radón, se añadió con el Real Decreto 732/2019. La versión consolidada actual incorpora además los ajustes del Real Decreto 450/2022 y los comentarios publicados después por el Ministerio.
| Sección | Qué regula | Dónde se nota en tu casa |
|---|---|---|
| HS 1 Protección frente a la humedad | Impermeabilización de muros, suelos, fachadas y cubiertas | Manchas en zócalos, goteras, humedad que sube por la solera |
| HS 2 Recogida y evacuación de residuos | Espacios para separar y almacenar la basura | Hueco en la cocina para las distintas fracciones de reciclaje |
| HS 3 Calidad del aire interior | Ventilación permanente y caudales de renovación del aire | Aire cargado al despertar, condensación en cristales, olores |
| HS 4 Suministro de agua | Calidad, presión y caudal del agua fría y caliente | Ducha sin presión, golpes de ariete, retornos de agua |
| HS 5 Evacuación de aguas | Red de saneamiento de aguas residuales y pluviales | Atascos, olores por los desagües, agua de lluvia mal recogida |
| HS 6 Protección frente al radón | Barreras y ventilación frente al gas radón del terreno | Solo en los municipios incluidos en el listado del propio DB |
Puedes consultar el texto completo y las versiones con comentarios en el documento oficial del DB-HS. Los apartados siguientes explican qué hay detrás de cada sección.
HS 1: protección frente a la humedad
La humedad es el problema que más quejas genera en una vivienda nueva, y casi siempre tiene su origen en el proyecto o en la ejecución. La HS 1 obliga a dimensionar la impermeabilización según lo expuesto que esté cada elemento al agua. No pide lo mismo a una fachada en Galicia que a otra en Almería.
Muros y suelos en contacto con el terreno
Para los elementos enterrados o apoyados en el terreno, el DB establece un grado de impermeabilidad. Este grado depende de dos factores: la presencia de agua en el terreno (baja, media o alta, según la posición del nivel freático) y la permeabilidad del suelo. De esa combinación salen las soluciones constructivas exigidas: láminas, drenajes perimetrales, encachados o tubos de drenaje bajo la solera.
Imagina el caso de Carlos, que compra una parcela en una vega con el nivel freático alto. El estudio geotécnico detecta agua a poca profundidad. Con ese dato el proyecto tiene que subir el grado de impermeabilidad de la solera y prever drenaje. Ahorrarse ese estudio es la forma más rápida de acabar con humedades por capilaridad a los dos inviernos.
Fachadas y cubiertas
En fachadas, el grado de impermeabilidad se fija según la zona pluviométrica del municipio y la exposición al viento, que tiene en cuenta la altura del edificio y su entorno. En cubiertas, el DB regula pendientes, láminas, encuentros con petos y chimeneas y la recogida del agua. Los puntos críticos rara vez están en el centro del paño. Suelen estar en los remates, los encuentros con carpinterías y los cambios de material.
Las condensaciones (el agua que aparece en cristales o rincones fríos) ya no se tratan en el DB-HS, sino en el DB-HE de ahorro de energía. Si tu problema es moho en las esquinas, la causa suele estar en un puente térmico o en una ventilación insuficiente, no en la impermeabilización.
HS 3: ventilación y calidad del aire interior
Es la sección que más ha cambiado la forma de construir en la última década. Desde la modificación de 2017, el objetivo ya no se expresa solo en renovaciones de aire. Se mide por la concentración de CO2, que en los locales habitables debe mantener una media anual por debajo de 900 ppm (partes por millón), además de limitar los picos acumulados a lo largo del año.
Cómo se ventila una vivienda según el CTE
Las viviendas deben tener un sistema general de ventilación, híbrida o mecánica, que funcione de forma permanente. El aire entra por los locales secos (dormitorios, salón, comedor) y sale por los húmedos (baños, aseos, cocina). Por eso ves aireadores en las ventanas o rejillas sobre las puertas: el aire tiene que poder circular de una estancia a otra aunque estén cerradas.
La cocina necesita además una extracción específica para los humos y vapores de cocinado, independiente del sistema general. Abrir la ventana sigue siendo útil para airear rápido. Lo que no vale es confiar la calidad del aire solo a la costumbre de abrir ventanas: la norma exige que la renovación esté garantizada sin depender de ella.
Y si el edificio no es una vivienda
La HS 3 se aplica a viviendas y a algunos espacios concretos, como trasteros, almacenes de residuos y garajes. En el resto de usos, como oficinas, locales o gimnasios, la calidad del aire se resuelve con el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios). Este matiz importa mucho cuando el proyecto es una oficina de jardín o un módulo para un negocio. Si quieres ver cómo se resuelve todo esto en estructuras de acero, lo explicamos en el artículo sobre ventilación en módulos prefabricados.
HS 2, HS 4 y HS 5: residuos, agua y saneamiento

Estas tres secciones regulan las instalaciones que más se usan a diario y en las que menos se piensa hasta que fallan.
HS 2: recogida de residuos
Obliga a prever espacio para separar y almacenar los residuos dentro de la vivienda, normalmente en la cocina, con capacidad para las distintas fracciones de recogida. En edificios con varias viviendas exige además un almacén de contenedores o un espacio de reserva, según cómo se recoja la basura en el municipio.
HS 4: suministro de agua
Regula la calidad del agua, los materiales de la instalación, los sistemas antirretorno y las condiciones de presión. Como referencia, el DB fija una presión mínima en los puntos de consumo de 100 kPa para grifos comunes y 150 kPa para fluxores y calentadores, y un máximo de 500 kPa. Por encima de ese máximo hay que instalar un reductor de presión. Si una casa en una urbanización en ladera tiene la ducha sin fuerza en la planta alta, lo más probable es que alguien no hizo bien este cálculo.
HS 5: evacuación de aguas
Define cómo se diseña la red de saneamiento: diámetros, pendientes, cierres hidráulicos (los sifones que impiden que los olores suban por los desagües) y ventilación de la propia red. Cuando hay red pública, la conexión se hace según lo que admita, que puede ser un sistema separativo, con pluviales por un lado y residuales por otro, o un sistema unitario.
En parcelas rurales sin alcantarillado la cosa cambia. Hace falta un sistema de depuración propio, como una fosa séptica o una depuradora compacta, que además requiere autorización del organismo de cuenca o de la administración competente. Conviene confirmarlo antes de comprar el terreno, porque condiciona el presupuesto y los plazos.
HS 6: protección frente al radón
El radón es un gas radiactivo de origen natural que sale del terreno, sobre todo en zonas graníticas. Respirarlo en concentraciones altas durante años aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. La HS 6 establece un nivel de referencia de 300 Bq/m³ (becquerelios por metro cúbico) de media anual en los locales habitables.
No se aplica en toda España. El propio DB incluye un apéndice con los municipios clasificados en zona I y zona II según su potencial de radón. En ellos, la obra nueva debe incorporar una barrera de protección bajo el edificio. En zona II, además, hay que añadir un espacio de contención ventilado o un sistema de despresurización del terreno. Galicia, el oeste de Castilla y León, Extremadura y la sierra de Madrid concentran buena parte de esos municipios, pero la consulta hay que hacerla siempre con el listado oficial.
Antes de encargar el proyecto, comprueba si tu municipio aparece en el apéndice de radón del DB-HS. Prever la barrera desde el principio cuesta poco; añadirla con la casa ya construida es caro y casi nunca queda igual de bien.
Cómo se justifica el cumplimiento del DB-HS en un proyecto
El cumplimiento no se demuestra con una declaración genérica. El proyecto de ejecución tiene que incluir la justificación de cada sección aplicable: grados de impermeabilidad, cálculo de caudales de ventilación, dimensionado de la red de agua y saneamiento, y medidas frente al radón si procede. El director de obra comprueba después que lo construido coincide con lo proyectado.
Esa documentación es la que permite obtener la licencia de primera ocupación o la cédula de habitabilidad, según la comunidad. Ojo con un matiz frecuente: el CTE fija exigencias técnicas, pero muchas condiciones de habitabilidad, como superficies mínimas o piezas obligatorias, las añaden los decretos autonómicos. Las repasamos en el artículo sobre requisitos mínimos de habitabilidad. El otro gran bloque de exigencias de uso está en el DB-SUA de seguridad de utilización y accesibilidad.
En construcción industrializada buena parte de esta justificación se resuelve en fábrica. Las instalaciones de ventilación, fontanería y saneamiento del módulo se montan y se prueban antes del transporte. En la parcela quedan las conexiones a las acometidas y la impermeabilización del apoyo, que siguen siendo responsabilidad del proyecto y de la obra local.
Un apunte sobre vigencia: el Ministerio de Vivienda sometió a información pública a finales de 2025 una reforma del CTE que también afecta a la calidad del aire interior. Si tu proyecto se redacta ahora, pide al técnico que confirme qué versión del Real Decreto 314/2006 y sus modificaciones le es de aplicación según la fecha de solicitud de la licencia.
Preguntas frecuentes sobre el DB-HS
¿Puedo ventilar mi vivienda solo abriendo ventanas?
No a efectos del CTE. Las viviendas nuevas deben tener un sistema general de ventilación híbrida o mecánica que garantice la renovación del aire de forma permanente. Abrir ventanas complementa ese sistema, pero no lo sustituye.
¿El DB-HS se aplica también a un módulo prefabricado?
Sí, si se va a usar como vivienda o como espacio habitable que necesita licencia. Al CTE le da igual el sistema constructivo. Para usos no residenciales, la ventilación se rige por el RITE, pero la protección frente a la humedad y el saneamiento siguen el DB-HS.
¿Cómo sé si mi parcela tiene riesgo de radón?
Consulta el listado de municipios de zona I y zona II que incluye el propio DB-HS en su sección HS 6. Si tu municipio aparece, el proyecto debe incorporar las medidas de protección correspondientes. Si no aparece, la HS 6 no es exigible, aunque nada impide aplicarla de forma voluntaria.



