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27 de julio de 2026
Cómo reclamar a la constructora por defectos tras la entrega de una vivienda
27 de julio de 2026Estrenar casa invita a pensar que el mantenimiento es cosa del futuro: todo es nuevo, todo funciona, ¿qué habría que revisar? Pues precisamente por eso. El primer año de una vivienda es un periodo especial: el edificio «se asienta», los materiales terminan de estabilizarse, las instalaciones se estrenan con el uso real… y las garantías legales corren. Un buen mantenimiento preventivo de tu vivienda nueva durante el primer año cumple una doble función: cuidar la casa y detectar a tiempo cualquier defecto mientras aún está cubierto. Te contamos qué revisar, cuándo y qué te toca hacer a ti para no perder ni confort ni derechos.
Por qué el primer año no es un año cualquiera
Durante los primeros meses, una vivienda recién construida pasa por procesos completamente normales que conviene conocer para no alarmarse… ni confiarse. Los materiales liberan la humedad de obra (por eso las casas nuevas condensan más al principio), los yesos y morteros terminan de secar y pueden aparecer microfisuras de retracción, y las maderas y carpinterías se adaptan a la humedad ambiente de la casa habitada.
Al mismo tiempo, corren dos plazos que te interesan mucho: la garantía de 1 año para defectos de acabado y la de 3 años para defectos de habitabilidad, ambas contando desde el acta de recepción. El primer año es tu ventana de oro para detectar y reclamar: casi todo lo que aflore estará cubierto por una u otra. Tienes el sistema completo en nuestro artículo sobre garantías legales al construir una vivienda en España.
En una vivienda nueva, observar es mantener. La mayoría de los defectos del primer año no se previenen con herramientas, sino con atención: mirar, anotar y comunicar por escrito en cuanto algo no cuadre.
Calendario de revisiones: la casa se prueba con las estaciones
Los defectos de una vivienda no aparecen por calendario laboral, sino por calendario meteorológico: cada estación somete a examen una parte distinta de la casa. Organiza tus revisiones así:
| Momento | Qué revisar | Qué estás comprobando |
|---|---|---|
| Primeras lluvias fuertes | Techos, encuentros de ventanas, terrazas, sumideros | Estanqueidad de cubierta y fachada |
| Primer invierno | Condensación en cristales, moho en esquinas y armarios, rendimiento de la calefacción | Aislamiento térmico y ventilación |
| Primer verano | Temperatura interior, rendimiento del aire acondicionado, dilataciones y ruidos | Aislamiento frente al calor y climatización |
| Cada 2-3 meses | Bajo fregaderos y lavabos, cisternas, llaves de paso, cuadro eléctrico | Fugas lentas y funcionamiento de instalaciones |
| Mes 11 | Revisión completa de toda la vivienda | Cerrar defectos de acabado antes de vencer la garantía de 1 año |
Un ejemplo de por qué funciona este enfoque: una filtración leve por el encuentro de una ventana solo se manifiesta con lluvia y viento del lado correcto. Si la primera borrasca seria llega en noviembre y tú revisas los marcos ese fin de semana, la detectas con dos años y pico de garantía de habitabilidad por delante. Si nadie mira, la mancha crecerá en silencio detrás de una cortina hasta que el problema sea mayor y el plazo, menor.
El mantenimiento que te toca a ti (y que protege tus garantías)
Las garantías cubren los defectos de construcción, no la falta de mantenimiento. Hay tareas sencillas que son responsabilidad del propietario desde el primer día, y descuidarlas puede dar argumentos a la empresa para rechazar una reclamación:
- Ventilar a diario (o mantener operativa la ventilación mecánica si la casa la tiene, sin tapar rejillas). Una vivienda nueva libera humedad de obra durante meses: ventilar es tu mejor herramienta contra condensaciones y moho.
- Limpiar canalones, sumideros y desagües de terrazas antes de la temporada de lluvias. Una hoja acumulada no es un defecto de obra, pero la inundación que provoca te la comes tú.
- Revisar y renovar las juntas de silicona de baños y cocina cuando se deterioren: son un consumible, no un elemento eterno.
- Purgar radiadores al inicio de la temporada de calefacción y limpiar los filtros del aire acondicionado y de la ventilación según indique el fabricante.
- Respetar las revisiones obligatorias de equipos (caldera, aerotermia) con servicio técnico autorizado, guardando los justificantes.
- Consultar el libro del edificio: incluye las instrucciones de uso y mantenimiento específicas de tu casa. Es de los documentos más ignorados y más útiles que te entregan.
Guarda factura o justificante de cada mantenimiento realizado. Si algún día reclamas una humedad o un fallo de instalación, poder demostrar que la casa estaba bien mantenida desactiva la excusa favorita de algunas empresas: «eso es falta de mantenimiento».
La revisión del mes 11: tu cita más importante del año

Márcala en el calendario el día que firmes la recepción: un mes antes de que venza la garantía de acabados, recorre la casa entera con la misma lista que usaste en la entrega. Puertas y ventanas una a una, suelos, paredes a contraluz, silicona, mecanismos, todo. Los pequeños defectos que la casa habitada ha ido revelando —esa puerta que empezó a rozar en primavera, esa baldosa que ahora suena hueca— tienen que quedar reclamados por escrito antes del día 365.
Todo lo que encuentres, comunícalo siguiendo el método de siempre: fotos con fecha, correo formal y burofax si no hay respuesta. Lo tienes paso a paso en nuestro artículo sobre cómo reclamar a la constructora por defectos tras la entrega. Y recuerda que detectar dentro de plazo es lo que importa: aunque la reparación se ejecute más tarde, tu reclamación escrita fija la fecha.
¿Y en una casa modular? Menos sorpresas, mismas rutinas
Las viviendas industrializadas, como los módulos con estructura metálica que fabricamos en Spaciox, llegan con menos humedad de obra (gran parte del proceso se hace en seco, en taller) y con instalaciones verificadas antes de salir de fábrica, así que el primer año suele dar menos avisos que en la construcción tradicional. Pero las rutinas del propietario son las mismas: ventilar, vigilar las estaciones, mantener los equipos y hacer la revisión del mes 11. Una buena casa no elimina el mantenimiento; lo vuelve corto y aburrido, que es justo lo que quieres.
Preguntas frecuentes sobre el mantenimiento de una vivienda nueva
¿Las microfisuras del primer año son normales?
Las fisuras finas de retracción en yesos y pinturas son habituales durante el asentamiento y suelen ser un defecto de acabado, cubierto el primer año. Vigila su evolución: si crecen, se repiten por toda la casa o siguen líneas diagonales marcadas, consulta a un arquitecto técnico, porque podrían indicar algo más serio.
¿Cuánto cuesta el mantenimiento de una casa el primer año?
En una vivienda nueva, poco: la mayoría de tareas del primer año son de observación y limpieza, sin coste. Reserva presupuesto para las revisiones obligatorias de equipos (una revisión de caldera o aerotermia ronda orientativamente entre 80 y 150 euros) y poco más. El gasto fuerte de mantenimiento llega con los años, no con el estreno.
¿La condensación en las ventanas es un defecto reclamable?
Depende de su intensidad y su causa. Algo de condensación puntual en días fríos con la casa recién estrenada entra dentro de lo esperable por la humedad de obra. Condensación diaria abundante, moho recurrente o cristales que «lloran» pese a ventilar correctamente apuntan a un problema de aislamiento o ventilación: documenta y reclama por la garantía de 3 años.
El primer año de tu casa nueva pide poco: atención, algo de rutina y una libreta (o una carpeta en el móvil) donde anotar lo que veas. A cambio te da mucho: una vivienda cuidada, garantías aprovechadas y la tranquilidad de saber que nada se te está escapando. Y si estás todavía eligiendo cómo construir, pregunta a cada empresa qué mantenimiento requiere su sistema y qué documentación de uso entregan: la respuesta dice mucho. En Spaciox la tenemos por escrito y te la explicamos antes de firmar, no después.



